Porque no puede seguir andando por ahí desnuda de arte.
Porque su sonoridad puede franquearle el acceso a una dimensión estilística más gratificante que aquella en la que naufragan tantas emisoras.
Y porque tenemos derecho a la fruición estética y ella puede proveérnosla.
Ricardo Haye




 Y BALITA (EL NENE).jpg)




